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Libros: un ancla en medio de la tormenta

Gracias al aumento de la lectura, el negocio editorial resiste en un año que se presentaba catastrófico por el covid

El libro, esa ventana a mundos en su mayoría desconocidos, además de una herramienta de aprendizaje y diversión, que a algunos les da dolor de cabeza, como decía que le pasaba al futbolista Romario cuando se ponía a leer, es un negocio. Y un negocio con muchas aristas en el que, al igual que sucede con los agricultores, el productor no es precisamente el más beneficiado. De hecho, cuando uno entra en una librería, husmea, encuentra lo que busca o se topa con lo que no buscaba y paga, en torno al 10% de ese dinero va a parar al autor, Hacienda mediante, aunque «el novel puede cobrar muy poco o nada porque busca un hueco en el mercado». Un 40% va destinado al editor, que incluye ahí el coste del libro, su promoción y sus ganancias. El resto es para quien lo vende, o sea distribuidores y librerías. Grosso modo, como explica el portavoz de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), Álvaro Manso. 

Editores y libreros han contenido las pérdidas previstas a principios de año

 

Como todo en estos tiempos, los libros no han sido ajenos a la pandemia del coronavirus. ¿Qué hicieron los españoles en las largas semanas del confinamiento cuando las librerías permanecieron semanas y semanas cerradas y los hogares se convirtieron en reductos de supervivencia? Pues leyeron más y, muchos de ellos, tiraron del mundo digital para aprovisionarse.

El número de lectores frecuentes de libros -los que lo hacen todas las semanas- aumentó hasta alcanzar el 57% de la población en mitad del confinamiento frente al 50% que lo hacía antes del covid. A finales de diciembre, dicho porcentaje había bajado al 54%, luego ha habido una ganancia de cuatro puntos, según el presidente de la Federación de Gremios de Editores de España, Patrici Tixis, quien destaca el aumento del consumo entre los jóvenes y el incremento en media hora, hasta los 90 minutos, en el tiempo de lectura. Cifras muy relevantes en una actividad que en 2019, el último ejercicio del que hay datos completos, facturó 2.420 millones, un 2,4% más, según el informe sobre el sector en España publicado a principios de 2021 por la patronal de los editores.

La producción alcanzó las 82.347 unidades -un 8,1% más-, incluidos los más de 21.000 libros digitales, a una media de 3.779 ejemplares por título. Los libros de texto no universitarios acaparan el 33,9% del volumen total de ingresos. Le siguen los de no ficción (29,3%), ficción adultos (20,5%), educación primaria (14,4%), infantil y juvenil (12,9%) y cómic (2,6%). La exportación bajó a 529 millones, con una balanza comercial positiva en casi 312.

 

Visto lo anterior, resulta comprensible que Tixis, también director de comunicación corporativa de Grupo Planeta, concluya que «la salud del sector no es mala». De hecho, «pensábamos», cuando la pandemia se extendió, «que perderíamos entre un 20 % y un 25%» del volumen de negocio «y al final podremos crecer algo» cuando se tenga el balance final de 2020. «¿Qué ha pasado?», se pregunta, pues que «la lectura ha sido un buen refugio, se ha puesto en valor» en este tiempo de incertidumbres.

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