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El vino desde la sociología: una perspectiva de género, clases y mercado

“En fase olfativa es muy mineral, con recuerdos a grafito, humos, piedras negras y tierra recién labrada, estos aromas finalmente se entrelazan con notas de especiados, balsámicos y florales como la violeta”. Esta frase pertenece a la descripción de un vino de una bodega valenciana. Es, desde el ejemplo raso, un punto de partida para abrir la mente a una reflexión sobre el asunto: ¿de qué va beber vino?

El sociólogo Benno Herzog, profesor de la Universitat de València con más de 90 publicaciones científicas y estancias en Friburgo, Coventry o Paraiba, ha abandonado sus temáticas habituales (discriminación, sufrimiento) para acercarse “a un aspecto de la vida desde el que analizar todos el espectro sociológico”. Dio con el vino cuando descubrió que su afición –posee una pequeña colección de botellas– servía para que los alumnos “abrieran los ojos” a cómo algunos de los hechos más cotidianos conectan con esta ciencia social.

El ensayo muestra a un investigador infranqueable, que aborda sin concesiones temas como el abuso del alcohol, la perspectiva de género dentro de la industria, el refinamiento del lenguaje en torno al vino o el marketing. Su análisis abunda en referencias: Durkheim en la distinción entre lo profano o lo sagrado; Foucault para situar la idea de poder en el vino desde el postestructuralismo; pero también Bourdieu o Marx.

Sin embargo, Vino y sociedad. Una invitación a la sociología del placer, publicado por la Institució Alfons el Magnànim, es pura divulgación. Tan accesible que, incluso, Herzog hace una breve introducción a la sociología para neófitos Sus conclusiones revelan luces y sombras en esa construcción social llamada vino.